Una investigación de Radio Mujer de Bafatá


NIÑOS TALIBANES, INFANCIA SIN DERECHOS 

 

Una investigación realizada por el equipo de periodistas de Radio Mujer, con financiación de la ONU, desvela que sólo en la ciudad de Bafatá (Guinea-Bissau) existen 21 escuelas coránicas, en las que viven 861 “niños talibanes”, muchos de ellos privados de libertad, sometidos a explotación económica, violencia física y sexual, alejados de sus padres y privados de los más elementales derechos a la alimentación, la salud y a la educación.

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Las conclusiones del trabajo, con las voces de sus protagonistas y sonidos grabados, han sido convertidas en un documental radiofónico de 45 minutos, emitido por Radio Mujer el domingo 9 de diciembre, y que será enviado a la red de emisoras comunitarias para su difusión.  Puedes escucharlo en el “podcast” que acompaña a ésta imagen.

    Bajo el nombre de "niños talibanes" se conoce la utilización de menores para la mendicidad por parte de ciertos maestros coránicos, un problema preocupante que se extiende por toda Guinea-Bissau, especialmente en la región de Bafatá, y tiene ramificaciones en Senegal, Gambia, Guinea Conakry Mali y Mauritania.

El estudio “Meninos talibés, infância sim dereitos” ha entrevistado entre febrero y octubre de 2019 a numerosos niños víctimas de explotación, a sus padres y madres, a sus maestros coránicos, a expertos y a autoridades locales. El trabajo ha contado con el apoyo del Consorcio Media de Innovación de la Comunicación Social (CMICS) de Guinea-Bissau, financiación de la ONU y asesoramiento técnico de Periodistas Solidarios-Asociación de la Prensa de Sevilla.
Entre las conclusiones, destaca que la mayoría de los niños consultados muestran tristeza por estar lejos de sus familias y casi todos expresan su deseo de regresar a sus hogares. Se lo impiden con amenazas y violencia, lo que puede considerarse un delito de secuestro en virtud de la Ley de 2011 Contra la Trata de Personas de Guinea-Bissau. El preámbulo de esa ley, del 6 de julio de 2011, establece que "la actual tendencia mundial a la trata de personas, a la que Guinea-Bissau no es inmune, requiere del Estado la definición de un marco normativo capaz de prevenir y reprimir dicha práctica criminal, que socava los derechos fundamentales de las personas, en particular de las mujeres y de los niños”.La ley considera como trata de seres humanos "el reclutamiento o recepción de personas a través de amenazas, coerción moral o física, secuestro, fraude, engaño, matrimonio forzado, abuso de autoridad o aprovechamiento de la situación de vulnerabilidad de la víctima o de su discapacidad física, natural o accidental, o anormalidad psíquica o la entrega o aceptación de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de la persona que tiene autoridad sobre la víctima con fines de explotación sexual, matrimonio forzado, extracción de órganos humanos, trabajo, esclavitud o prácticas similares, así como la servidumbre".

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A este respecto, muchos niños en la región de Bafatá sufren la vulneración de las medidas legales para protegerlos de la trata o la explotación del trabajo infantil. Los llamados niños talibanes son presuntamente enviados para la adquisición de conocimiento, pero acaban empujados a las calles por sus maestros coránicos con el pretexto de asegurar el pan diario. Niños obligados a conseguir una determinada cantidad de dinero, fijada por sus maestros entre los 500 y los 1.000 francos diarios. Si no consiguen ese dinero son apaleados o castigados sin comer.

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La jornada de rezos más común de estos pequeños, algunos de ellos de no más de cuatro años, empieza con los versículos del Corán a las cuatro o las cinco de la madrugada y termina a las once de la noche. En medio, unas 20 horas dedicadas a mendigar y rezar. Algunos de los maestros coránicos reconocen a las investigadoras de Radio Mujer que obligan a sus alumnos a rezar 15 horas diarias, divididas en tres sesiones de cinco horas seguidas.
Existen redes de tráfico de niños. Varios testigos afirman haber recibido dinero a cambio de entregar niños a maestros del Corán en otros países. Algunos niños pasan de mano en mano como esclavos de quienes se enriquecen con ellos. Cientos de niños de Bafatá son llevados a estudiar el Corán en Senegal, Malí y Mauritania, pero terminan viviendo en las calles, mendigando lejos de sus familias.
Los niños talibanes viven en un ambiente de violencia continua, ya sea por parte de algunos maestros, sus compañeros o la propia sociedad, que considera que los grupos de menores mendigando en las calles son una molestia.Con frecuencia, la policía y las ONG rescatan en Senegal a algunos de estos niños, pero no los pueden devolver a sus padres porque éstos los ponen de nuevo en manos de otro maestro coránico. En muchos casos, al haber perdido los lazos con sus familias, generalmente terminan buscando una vida mejor en la emigración.
Paradójicamente, muchos de los niños sueñan con hacerse maestros del Corán y reproducir el sistema de explotación que ellos mismos sufrieron. El sistema se reproduce a través de sus víctimas. El trabajo de investigación se ha centrado en la ciudad de Bafatá, aunque las investigadoras han viajado también a Bissau, Gabú y Kolda (Senegal) debido a las ramificaciones en estas ciudades del empleo de niños talibanes de Bafatá.
Las investigadoras han respetado escrupulosamente el derecho a la intimidad de los menores  entrevistados, así 

como su disposición voluntaria a participar o no en el proyecto y su libertad en el momento de las grabaciones. En ningún caso se publican fotos que revelen la identidad de los menores.

"No hay causa que merezca más alta prioridad que la protección y el desarrollo de los niños y niñas, de quienes depende la supervivencia, la estabilidad y el progreso de todas las naciones, y de hecho, la civilización humana".

La cita anterior corresponde al preámbulo de la Convención sobre los Derechos del Niño. Para el desarrollo pleno y armonioso de su personalidad (el niño) debe crecer dentro de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión.
La región de Bafatá, situada en el este de Guinea-Bissau, tiene una población de poco más de doscientos mil habitantes. Fulas y mandingas son los grupos étnicos con mayor presencia en la región, de religión musulmana.Este trabajo siempre ha estado presidido por los siguientes principios que inspiran los derechos de la infancia:
-No a la discriminación: todos los niños tienen los mismos derechos.
-Por encima de todo está el interés supremo de la infancia: cualquier decisión, ley o política que pueda afectar a los niños debe supeditarse al interés superior del niño.
-Derecho a la educación y a la escolarización.-Derecho a la vida, supervivencia y desarrollo: todos los niños tienen que vivir y desarrollarse adecuadamente.
-Participación: Los menores tienen que ser consultados sobre las situaciones que les afectan y sus opiniones tienen que ser tomadas en consideración.
- Derecho a una casa digna: todos los niños tienen que vivir en un espacio adecuado para su desarrollo.
-Afecto familiar: todo niño tiene derecho a una familia que lo ame y lo cuide.

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